El discurso es un cuerpo vivo, dinámico;
capaz de moverse solo y mover multitudes.
Saúl Nico Serrat
Para algunos de nosotros, la elaboración de un discurso puede resultar una tarea complicada, extensa y poco agradable. Como en la mayoría de las situaciones, esto se debe a que no tenemos una idea general de cómo ni por dónde empezar.
Antes de iniciar con los pasos para construir un discurso, lo más recomendable es conocer a ciencia cierta el estilo de comunicación al que nos estamos refiriendo, ya que el discurso como tal se tiende a confundir con otras técnicas de comunicación masiva que constan de diferentes elementos o estilos y -en consecuencia- buscan diversos efectos.
El Discurso. El discurso se entiende como el acto verbal y oral de dirigirse a un público, buscando un objetivo determinado. La función general del discurso es comunicar o expresar, pero su objetivo específico es convencer. Para ello, debe ser diseñado con una estructura definida, utilizando un lenguaje adecuado para la audiencia y acompañando cada idea con el manejo del lenguaje corporal en todos sus sentidos.
¿Cómo preparar un discurso? La mayoría de las veces, queremos empezar a preparar un discurso con la escritura del mismo, arrebatados por la idea inmediata que se nos viene a la mente. Sin embargo, lo recomendable antes de comenzar con el cuerpo y estructura de nuestra pieza oratoria es definir varios aspectos previos: tiempo, objetivo a cumplir, tipo de público, circunstancias especiales, fecha y hora de presentación. Con estos elementos, tenemos un claro panorama de cómo deberá ser diseñado el discurso.
Elementos del discurso. Un discurso tradicional consta de tres elementos básicos. Así como en las piezas literarias existe el prólogo, el logos y el epílogo, en el discurso existen tres elementos clave: introducción desarrollo y conclusión. Entre todos estos elementos, se recomienda que siempre exista un nexo claro y definido.
Introducción. Lleva a la audiencia a una idea principal del tema, a través de un planteamiento inicial que puede ser reflexivo, alarmante, o contrastante. Se recomienda que solamente aporte una idea general principal.
Desarrollo. Contiene el planteamiento de las ideas del discurso, fortaleciendo y soportando cada propuesta a través del razonamiento lógico, la doctrina o la estadística; ofreciendo a la audiencia pruebas contundentes. Se recomiendan dos o tres ideas principales.
Conclusión. Lleva a cabo la síntesis de la idea. Puede ser reflexiva, cuestionante, determinante o decisiva. No se recomienda que se integren nuevas ideas que no hayan sido previamente expuestas.
10 Consejos a Recordar:
1. Planea y practica introducción y conclusión.
2. Usa las mismas palabras en introducción y conclusión.
3. No inicies con una disculpa.
4. No ofrezcas definiciones de diccionario sin un buen soporte o razón.
5. No asumas que la audiencia ya sabe algo de tu tema.
6. Evita los tecnicismos.
7. Evita iniciar con una pregunta simple, que pueda ser respondida con un “sí” o un “no”.
8. Evita definir el final con frases como: “en conclusión” o “para terminar”.
9. No continúes con temas nuevos como parte de tu cierre.
10. No cambies la temática a lo largo del discurso.
Elaborar un discurso puede convertirse en una auténtica aventura que realmente podemos disfrutar si tenemos los elementos y pasos que nos ayuden a alcanzar los objetivos. Si lo intentamos con estas recomendaciones, seguro el próximo discurso será todo un placer.