¿Miedo al hablar en Público?

Cualquiera puede desarrollar sus dotes latentes,

con tal de que tenga genuino deseo de hacerlo.

Dale Carnegie.

            Como seres humanos, el temor a hablar en público es algo natural. Diversos estudios realizados por psicólogos de la UCLA demuestran que este temor se encuentra entre los principales 10 principales de la mayoría de las personas. Estos estudios demuestran que -incluso- hay personas que tienen más temor a hablar en público que a las alturas o que a la misma muerte.

            Para entender lo anterior, es necesario tomar en cuenta que el temor a hablar en público es solo eso: un temor. No un miedo. Aunque en una acepción general ambas cosas significan lo mismo, en un sentido más estricto, el miedo surge de una situación concreta y experimentada; mientras que el temor parte de un supuesto no fundamentado. De esta manera, se entiende que el temor a las masas proviene de un conjunto de temores: el temor al juicio ajeno, el temor a no saber qué decir y el temor a equivocarse. Probablemente sea este último el más significativo… pero también el más interesante.

La Intención. En la mayoría de los casos, el temor a equivocarse es directamente proporcional al número de personas que escuchan. Lo anterior se comprueba en los casos de personas que sufren este padecimiento solamente en sus participaciones en público, y no en sus relaciones personales. En este caso, la inseguridad surge de el deseo real por hacer las cosas bien, lo cual es un signo positivo siempre que se le de esta interpretación. Si se conjuntan el deseo por hacer las cosas bien, con la intención de transmitir una intención, emoción o pensamiento, se tiene entonces un gran potencial, digno de tomarse en consideración. Este es el primer paso para adquirir seguridad: Tener una Intención en mente.

Conocer el tema. Otra de las razones que dan origen a este temor, es la posibilidad de no decir las cosas exactamente como queremos. Lo anterior surge de una creencia subconsciente de que la audiencia conoce el tema que trataremos y la forma exacta en que lo desarrollaremos. Sin embargo, este temor puede ser controlado fácilmente a través de dos recomendaciones:

            1. Hablemos de lo que sí conocemos. Es importante evitar fingir ser especialistas   en temas ajenos a nosotros. La inseguridad se basa en la falta de conocimiento; la sinceridad es tu mejor fortaleza.

             2. Recordar que solo nosotros sabemos lo que vamos a decir. El resto de la audiencia no          conoce nuestro discurso, ni la forma en que lo estructuramos. Por lo tanto -si es verdadero-       todo lo dicho está bien dicho.

Proceder con confianza. El temor a hablar en público también tiene su origen en la presuposición de que las personas que escuchan tienen el deseo de que nos equivoquemos o fallemos en nuestro intento. Es importante concientizarnos de que Nadie nos hará daño. La mayoría de las veces, las personas a quienes hablamos están deseando que todo nos salga bien y que podamos transmitir de forma adecuada nuestras ideas.

La respiración. Una vez que hemos dado un manejo adecuado a nuestra programación previa, es importante establecer un control físico para el nerviosismo del que podemos ser presas. Lo anterior lo conseguiremos respirando lenta y profundamente hasta que consideremos que alcanzamos el límite. Posteriormente, dejamos salir el aire con suavidad. Llevando a cabo tres repeticiones de este ejercicio antes de comenzar a hablar, nos darán un mayor control físico.

Aunque todos estos consejos son muy útiles al momento de hablar en público, nada es tan útil como la continuidad y la práctica. Estar expuestos continuamente a técnicas de participación en masas es una forma muy adecuada de vencer el temor. Conforme vamos practicando, nos vamos haciendo conscientes de lo sencillo que puede ser, dejando salir mejor cada idea, cada pensamiento y cada sentimiento. Te invito a ejercitar continuamente la práctica de hablar en público. De esta forma,  te darás cuenta de que la mejor forma de adquirir seguridad es… practicar. En comunicación, la vida siempre nos da una nueva oportunidad.

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