La personalidad contribuye más que la inteligencia
al éxito en la vida.
Dale Carnegie.
Independientemente de la frecuencia con que tengamos la oportunidad de hablar en público, cada vez que lo hacemos debemos ser conscientes de que las personas que nos escuchan tienen un expectativa previa y tendrán una percepción general de nosotros. Las características y el entorno previo de la ocasión crean la primera, mientras que la segunda se formará en nuestro auditorio una vez que transcurra nuestra participación. De la misma forma en que estar preparados para saber lo que vamos a decir nos aporta seguridad, estar preparados respecto a lo que vamos a transmitir a través de nuestra participación, también puede ayudar a aportarnos seguirdad.
La Personalidad del Orador. La personalidad del orador es una combinación de factores que lo caracterizan. En ella se combinan lo físico, lo mental y lo espiritual. Factores tan disímbolos e intangibles como el dinamismo, la actitud y la cultura. A pesar de ser intangibles, todos ellos son percibidos por las personas con quienes interactuamos. Uno de los principales elementos que gana la atención y el favor del público es la energía positiva. Este elemento resulta magnético para las personas que escuchan en masas, y es una de las primeras características que recuerdan las personas.
El Uso de la Voz. El elemento de la voz que más influye en la personalidad de un orador es el tono. La forma en que una persona maneja el tono de la voz, determina en más de un sentido su ánimo y hace percibir a los demás sus intenciones. Lo más recomendable es practicar un tono natural y amable, dejando atrás las frecuencias monótonas y aburridas, así como las imperantes y presuntuosas. La gente ama lo amable.
La Vestimenta. Más allá de un formalismo, el buen vestir es un elemento que brinda coherencia y confianza en las personas. Incluso, cuando una persona permanece mucho tiempo hablando ante un público, la vestimenta es un elemento que sufre un análisis continuo y constante. Es obvio: mientras las personas escuchan lo que el orador dice, también necesitan del elemento que brinda la alimentación del canal visual. Cuando distinguen a un orador con una vestimenta ordenada, el mensaje que se percibe es el de una persona ordenada en sus pensamientos y en su actuar.
Impactando al Auditorio. Muchos oradores buscan llamar la atención a través de elementos que crean sobresaltos, pero al final no aportan esencia a su discurso. Dice un viejo proverbio oriental “Usa la violencia cuando falle tu inteligencia”. El verdadero y permanente impacto sobreviene cuando las personas se sienten en sintonía e inspiradas. Más que buscar un sobresalto repentino, se debe buscar el canal adecuado para crear una impresión perdurable.
Influencia del Entorno. El entorno puede ayudarnos a integrar elementos que ayuden a desarrollar nuestra personalidad al hablar en público. Sin embargo, es importante evitar a toda costa la imitación de otros oradores, pues ellos tienen su propio talento y sus propias características. Cuando usamos un estilo ajeno, las personas son capaces de percibirlo, por notarlo poco natural o sobrado. Más que copiar un estilo al que aspiremos, debemos buscar analizar las características de la persona admirada, sus costumbres, sus esquemas y sus cualidades; pero la personalidad, es un elemento totalmente individual.
Es inevitable que las personas tengan una imagen general de nosotros y de nuestro acontecer. La impresión que permanece en los demás es elemento que nos da coherencia y cuenta con elementos de nuestra herencia y de nuestra historia. Es importante que desarrollemos nuestras habilidades y destaquemos nuestras virtudes para que la impresión de nuestra personalidad sea positiva.