Calidad en la Voz

La voz es el primer enlace real entre dos personas. Antes de que una persona escuche la voz de otra, todas las demás percepciones son meras elucubraciones. La voz es capaz de reflejar el estado de ánimo de una persona: su seguridad, su energía, su emoción o lo interesado que se encuentra en una conversación. En un contexto social, una voz armoniosa puede cambiar el concepto que se tiene de una persona. En el ámbito empresarial, una persona que se dirige a los demás con voz clara tiene un factor a su favor. Lo que resulta realmente interesante es utilizar los elementos vocales a nuestro favor, para poder transmitir lo que realmente queremos.

Cualidades  de la voz

Volumen. Permite destacar los elementos más importantes o impactantes en una conversación o discurso. Debe evitarse el uso de un volumen elevado, ya que, además de la posibilidad de causar incomodidad en nuestros interlocutores, limita la posibilidad de agregar impacto en casos específicos.

Velocidad. La velocidad aporta cualidades que rompen con la monotonía de un discurso. El uso de un ritmo adecuado de la voz, así como la pausa que se integra estratégicamente en un discurso, logra llenar de vitalidad una conversación.

Calidad. La calidad de la voz denota fineza y elegancia en nuestra conversación. Las palabras bien pronunciadas de principio a fin, la separación de las sinalefas y el uso de diptongos.

Tono. El tono tiene la carácterística propia de ser el elemento que manifiesta de manera clara el ánimo de una persona: su positivismo o negativismo, su grado de tensión, confianza o inseguridad, así como entusiasmo.

Ejercicios para mejorar la voz

Volumen: Lectura en voz alta de diálogos teatrales, en los cuales se integren sopresas y desencantos. Uso de sistemas informáticos que grafiquen cada palabra para detectar la continuidad en el sonido. Para detectar nuestro volumen adecuado, vale la pena practicar la emisión de cada una de las vocales a través de una sola respiración.

Velocidad: Lectura en voz alta de poesía con versos cortos, evitando el sing-song, dando ritmo contundente y coherente a cada párrafo.

Calidad: Poner especial atención en palabras complejas como: extraño, extranjero, extracción, expresión, éxito, extenso; cae, copiar, psicológico  o apnea. Práctica de trabalenguas. Repetición de series de palabras de pronunciación variada, marcando la flexibilidad de los labios: sopa, papa, sosa, popa, posa; cobra, cabra, cebra: cama, coma, como, quemo.

Tono. Lectura en voz alta de adjetivos, con la intención clara de transmitir lo que cada palabra significa. Ejercicios de convencimiento frente al espejo.

La prosodia.

La prosodia es la parte de la gramática que enseña la recta pronunciación y acentuación. Esta parte de la gramática estudia los rasgos fónicos que afectan a unidades inferiores al fonema. Se distinguen tres planos:

Plano Segmental: Se refiere estrictamente a la correcta pronunciación de los sonidos. Define aspectos tan complejos como la x en México o tan elementales como la forma en que debe sonar cada vocal.

Plano Suprasegmental. Se refiere a fenómenos fónicos de nivel superior como el acento gráfico o prosódico.

Plano Paralinguístico. Se refiere a elementos relacionados con la forma en que se pronuncia cada fonema, y que tienen que ver más con las cavidades físicas de cada persona.

            Como podemos darnos cuenta, desarrollar una voz de calidad es mucho más sencillo de lo que podría parecer. Solo es necesario dedicar a esta disciplina un poco de tiempo diario. Los resultados pueden ser perceptibles en poco tiempo, dando como resultado una comunicación más efectiva y un mejor entendimiento con nuestros interlocutores.

Los comentarios están cerrados.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑