Platicando en la Sobremesa

Un aspecto exquisito de las relaciones sociales es la charla que sobreviene después de la cena. En nuestra sociedad es una costumbre frecuente el buscar coincidir con familiares, amigos, compañeros de trabajo o, incluso, clientes mientras se degustan los alimentos.

Incluso, en algunas ocasiones, los alimentos son solamente un pretexto para poder encontrarse con las personas indicadas y con quienes nos interesa compartir un buen momento. La sobremesa es un momento esencial para poder transmitir a los demás una buena intención. Normalmente en este instante las personas se muestran relajadas y receptivas, pero naturalmente es probable que se sientan soñolientos.

Es importante buscar la creación de una atmósfera positiva, dinámica y amigable, y todo esto se puede lograr con la magia de la palabra. Para ello es indispensable tomar siempre en cuenta el propósito de que los comensales estén reunidos, ya sea para partir de él o para abundar al respecto. En caso de que no exista un propósito, podría ser muy acertado buscar el elemento en común: ese factor en el que todos los reunidos pudieran coincidir, para tratar de dirigir nuestra charla en ese sentido.

Se recomienda buscar tres elementos esenciales en cada una de nuestras intervenciones: ser breves, amenos y conversativos. Si se tiene una historia, anécdota o chiste, el efecto será mejor. Es esencial mantenerse siempre con un objetivo claro y apegarse a él.

Finalmente, siempre es importante evitar tres temáticas en reuniones donde no existe la suficiente confianza: el estado de salud propio o de terceros, los temas particulares que pudieran no ser del interés de todos los comensales o las creencias religiosas que generen una diferencia.

Una charla en la sobremesa puede ser la oportunidad para entablar una relación, fortalecerla o pasar un agradable momento. La clave está en utilizar las ideas adecuadas y las palabras oportunas.

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