Saber Recibir Retroalimentación

La atención es la aplicación de la mente a un objeto.

El primer medio para pensar, es escuchar bien.

Jaime Balmes

            En nuestro proceso de crecimiento, hay un evento que se nos ofrece inevitablemente, pero que no siempre sabemos capitalizar: la retroalimentación. Hay oportunidades de retroalimentación que llegan sin que las notemos, otras que llegan sin que lo pidamos y otras que solicitamos voluntariamente.

            Entendemos como retroalimentación a un proceso de control de un sistema, en el cual, los resultados de un segmento del proceso son reintroducidos en el sistema mismo, con la finalidad de generar interacción con los resultados futuros.

            Y digo que hablamos de que existen oportunidades todo el tiempo, porque solamente basta revisar un proceso tan simple como una mañana nuestra: si revisamos en un cierto lapso desde el momento en que nos levantamos, hasta una hora después del desayuno y analizamos los resultados de nuestra energía, podríamos obtener información útil para nuestra siguiente mañana: variar alimentos, actividades o tiempos, incluso.

            A esto me refería al decir que las oportunidades llegan sin que lo notemos o pidamos. Sin embargo, hay oportunidades de retroalimentación que sí solicitamos. Aquellas en las cuales nos acercamos a alguna persona para que nos informe su perspectiva con respecto a una situación particular.

Utilidad de la retroalimentación

La retroalimentación puede ser, para el receptor, una oportunidad de reconocer lo que está haciendo particularmente bien y aquello que puede mejorar. En un equipo, ayuda a que el equipo sea realmente efectivo, y en la persona tiene tres efectos interesantes:

  • Reduce la tensión nerviosa
  • Mejora las relaciones interpersonales
  • Promueve la confianza y respeto entre los líderes

Además, una retroalimentación nos ayuda a identificar Puntos Ciegos. Hablamos de punto ciego como aquel elemento que no somos capaces de identificar, creyendo que le estamos viendo todo. En un proceso retroalimentante ofrecido por un buen líder, somos capaces de encontrar situaciones que desconocíamos por completo, lo que nos abre una nueva perspectiva de progreso y mejora.

Actitud ante la Retroalimentación

En algunas ocasiones, recibir retroalimentación puede resultarnos incómodo. Incluso, hay algunas personas que rehuímos a este proceso por la incomodidad que llega a representar. Por lo tanto, se convierte en todo un desafío. Sin embargo,  por todos los beneficios ya descritos, es importante aprender a recibir la retroalimentación de forma adecuada. Para ello, se recomienda seguir el acrónimo ERRE de la Retroalimentación: Escucha Activamente, Realiza Anotaciones, Rompe Paradigmas, Evita Juicios.

  • Escucha Activa. Es importante demostrar interés por el regalo que te ofrece tu evaluador. Por ello, el debe sentirse atendido, para lo cual se recomienda evitar cualquier distracción externa y establecer el contacto visual continuo que nos permita observar cualquier detalle.
  • Realiza Anotaciones. Es posible que no tengamos la capacidad de retener todos los elementos que nuestro retroalimentador nos ofrezca, por ello se recomienda hacer breves anotaciones (sin perder la atención) para tomar decisiones futuras.
  • Rompe Paradigmas. Conservar una creencia arraigada (paradigma) evitará que tengamos una apertura para recibir la retroalimentación. Por lo tanto, deberemos estar abiertos a escuchar y entender que el punto de vista es importante. (ejemplo: la vendedora que no es percibida)
  • Evita Juicios. Cualquier reacción inmediata o juicio que podamos tener, se sugiere dejarla para después y evitar cualquier confrontación.

En conclusión ¿Qué hacer con la Retroalimentación?

            Aplicar los comentarios obtenidos en una retroalimentación, es nuestra responsabilidad. Recordemos que el concepto de retroalimentación define reintroducir los resultados en el sistema, para que exista el proceso como tal. Obtener retroalimentación y no aplicarla en nuestro proceso de crecimiento equivale a pedir en un restaurante nuestro platillo favorito y… no degustarlo.

            Finalmente, una retroalimentación solicitada, siempre debe agradecerse. Una buena retroalimentación equivale a un obsequio invaluable que deberá entenderse como una semilla de crecimiento. De nosotros dependerá la forma en que crezca o progrese.

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